Cosecha Peligrosa: Trabajadores rurales y COVID-19

Oct 5, 2020

Es la época de manzanas en el Oeste de Carolina del Norte y las calles comienzan a vestirse con carteles pintados a mano anunciando la venta de rosquillas y pasteles elaborados con la popular fruta. 

 

La cosecha de manzana se lleva a cabo gracias al trabajo de miles de granjeros inmigrantes, sin embargo, el coronavirus se ha vuelto una amenaza real y ya hay varias organizaciones solicitando a las autoridades que regularicen y mejoren las condiciones laborales. 

 

En uno de los tantos caminos de tierra en el condado de Polk, una cabaña se emplaza mirando el huerto de manzanos. Luego de una jornada de 12 horas, 6 hombres trabajadores de la cosecha vuelven al improvisado hogar para comer y descansar. 

 

Credit Cass Herrington / BPR News

Franco Manuel, trabajador de 30 años, originario de Querétaro, en las afueras de Ciudad de México, comenta que tanto él como sus compañeros no podían financiar sus estudios en ese país. 

 

“Acá ganamos más dinero de lo que un profesional ganaría en nuestro país. Acá hay más oportunidades” asegura Manuel. 

 

Su sueldo se basa en $13 dólares por cada canasta de manzanas que logran cosechar. Esa cifra varía día a día dependiendo de cuán alto puedan trepar a los árboles para poder cosechar las manzanas. Al final de un largo día, lo que menos les interesa es comer manzanas. 

 

“En México, uno come manzanas de vez en cuando, pero acá, después de estos días tan duros, ya no te interesa. Uno pierde el apetito” comenta Manuel a BPR

 

Manuel afirma que al final de la jornada lo que más quieren es relajarse. Todos comen juntos y luego rápidamente se van a dormir. 

 

Son justamente esas horas después de trabajar que tienen preocupados a los profesionales de la salud. Jackie Antiveros es una de las enfermeras que trabaja con la organización Blue Ridge Health, encargada de atender a los trabajadores inmigrantes en nueve condados de Carolina del Norte, incluyendo Henderson. El mayor problema de estas granjas de árboles frutales es que no cuentan con residencias básicas para sus trabajadores. 

 

“Si los dueños de las granjas no encuentran alojamiento para sus trabajadores, los obligan a dormir todos juntos en un pequeño trailer” comenta Antiveros, asegurando que si las granjas contaran con más recursos para alojamiento, la situación sería radicalmente distinta. 

 

Con más de 150 huertos de árboles frutales, el condado de Henderson es el principal productor de manzanas del estado. Así también, Henderson cuenta con las tasas más altas de contagiados de coronavirus con más de 2 mil casos. Un tercio de esos casos son personas latinas. 

“Hay muchos factores que pueden afectar la salud de los trabajadores, desde pasar todo el día en la tierra con el polvo hasta respirar pesticidas” comenta Antiveros. “Se hace muy difícil identificar la causa de la tos de los empleados, puede ser por respirar pesticidas o porque tienen el coronavirus. Muchos de ellos no piden ayuda sino hasta que están muy enfermos”  

 

¿Cuántos trabajadores tienen COVID-19 en el Oeste de Carolina del Norte? No se sabe ya que esos datos no son públicos, por lo que el Departamento de Salud Pública no tienen cómo cuantificar esa cifra. 

 

Antiveros asegura que los inmigrantes indocumentados provenientes de estados vecinos, como Florida o Georgia, tienen más riesgos de contagiarse con el virus y lamentablemente no cuentan con sistemas de prevención o tratamientos. 

 

Credit Cass Herrington / BPR News

Lo más desafortunados son los trabajadores que viven en la región, ya que todos los trabajadores que vienen del extranjero con visa H2 tienen que hacerse un examen de coronavirus antes de cruzar la frontera. 

 

Lariza Garzon, Directora Ejecutiva de la organización Episcopal Farmworker Ministry, asegura que están haciendo todo lo posible para ayudar a los trabajadores que vienen a laburar a Carolina del Norte. “Lo mínimo que podemos hacer es asegurarnos que estos trabajadores tengan condiciones mínimas de seguridad” comenta Garzon. 

 

Tanto Garzon como varias otras organizaciones, están haciendo un llamado a las autoridades para asegurar óptimas condiciones sanitarias, tanto para alojamiento como para servicios de salud. 

 

El 13 de Agosto, el Gobernador Roy Cooper intentó emitir una nueva ley que obligaba a los trabajadores del área de agricultura y ganadería a usar mascarillas. Sin embargo esta nueva ley no se pudo emitir ya que varios oficiales del estado de Carolina del Norte se opusieron. 

 

“Les guste o no, hay muchos inmigrantes indocumentados acá en Carolina del Norte. Ellos son parte de nuestra sociedad, de nuestra comunidad. Ellos contribuyen igual que todos nosotros. Si aseguramos el bienestar de ellos, aseguramos el bienestar de todos” comenta Garzon. 

 

En la cabaña en el huerto de manzanos en el condado de Polk, Franco Manuel y sus compañeros están haciendo lo posible por cuidarse del coronavirus. Sin embargo esa no es la única preocupación que ellos tienen. Es por eso que el personal de Blue Ridge Health le está enseñando también algunas técnicas para elongar y fortalecer sus piernas y espaldas. De esa forma al menos van a poder aprender un poco de acondicionamiento físico y podrán seguir practicando cuando vuelvan a sus hogares en México. 

Traducido por Felipe Santander.